viernes, 15 de mayo de 2015

Círculos viciosos

Regresas de ahí de donde no hay regreso y me dices que todo es diferente.
Que lo que viene no es el futuro sino el pretexto del pasado para jugar con nosotros.
Y entonces te creo porque no hay más que hacer pero sabes que es una mentira bien fabricada lo sabes tú y lo se yo ¿como lo sé?
Porque ambos la construimos, la regresamos de las cenizas para que nos vuelva a consumir para que  se lleve  esto que ni yo se que es aunque algunos le dicen esperanza.
Y nos tiramos en la cama de la vida  para ver cuánto podemos resistir a los besos del otro,a las caricias del otro  o cuanto tiempo pasa hasta que uno de los dos se harte de uno de los dos
Dime que es lo que disimulas cuando hablas entre dientes y de dientes para afuera.
Pero ven  que sin ti no puedo entender si eres lo mejor o lo peor que me pudo pasar.
Vivimos pensando en ser los mejores aunque ser lo peor no esta mal después de todo mal te conocí y mal me dejaras.

jueves, 14 de mayo de 2015

Un acto terrorista

Regresé a ella en julio. No sabía bien cómo desenvolverme pero estaba claro que debía hacer a un lado el rencor que sentía porque me dejó plantado en la fiesta de cumpleaños. Y la pasamos bien en ese reencuentro, nos besamos, nos abrazamos y todo eso. Yo hubiera preferido un espacio diferente a su lugar de trabajo para la reunión, pero las cosas se dieron así, espontáneamente, de hecho quedamos de vernos al día siguiente en una plaza comercial. Ella canceló la cita con un mensaje de texto ya que yo estaba ahí, esperándola. Dijo que se sentía cruda y desvelada. No le armé un lío y le dije que mejor descansara. Quedamos de volver a vernos pronto para embriagarnos juntos, aquello tardaría más de la cuenta.
A los pocos días del reencuentro, ella puso fotos de De-e en las redes sociales de su celular y me di cuenta que él era su prioridad emocional. No me sentí traicionado, a esas alturas ya sabía demasiado respecto a ese hombre, o si no demasiado, sí lo suficiente. Volví a distanciarme de Tania  con plena conciencia que ella me quería, pero no tanto como quería a De-e. Había que aceptar esa realidad. Me distancié y no le expliqué en ese momento por qué.
Esta no es una historia sobre el rencor, ya lo dije, aunque a estas alturas, ya ni siquiera sé si es una historia. Sólo escribo sobre separaciones y reencuentros; cuando ese amor parece fortalecerse llega algo y lo inmola, es un acto terrorista amar a Tania, pero nunca me he arrepentido de amarla así, aunque haya semejantes interrupciones también llegó el día en que acepté eso, a vivir nuestros momentos como si fueran los últimos, tal vez ello es lo que hace indestructible el sentimiento y mis emociones hacia ella, la mujer más hermosa del mundo.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Aquella noche te veías preciosa

Aquella noche que salimos te veías preciosa
yo sé que no te lo dije tanto como debería
moría de ganas por morder el cerezo de tu boca
me temblaban los labios como el Distrito Federal
el aire de los pulmones se me iba
y mi sangre corría a una velocidad
nunca antes experimentada
la noche era fría y tu piel
vestida de estrellas fue suficiente
para hablarle a los libros de ti
si yo te tuviera a mi lado
ni de pendejo dejaba que te fueras
saldría mi lado más romántico
el más bruto y también el más ingenioso
no dejaría que te pierdas en la bruma
que te ataca en la soledad
ni le daba descanso a tu oído
para decirte que eres preciosa
¿Siempre quieres que te lo diga?
Antes que ponerte triste te pondría
la voz tranquila y el corazón de nardo
de tu frente a las rodillas
te pondría a sudar
antes que darte motivos que te priven
del derecho de hacerte sentir mujer

martes, 12 de mayo de 2015

Estás aquí

En mi salon de introduccion a las ventas hay un hombre gay que me recuerda mucho a ti, y no porque sea hombre o se parezca a ti, si no porque tu acostumbras a tener amigos asi, y en la mañana, cuando hago mi mayor esfuerzo por no tenerte en mi cabeza, o por lo menos tenerte pero de una forma mas tenue para no extrañarte, lo miro y pienso en ti, en que si estuvieras aqui el seria tu amigo. Seguramente te sentarias cerca de el para reir mucho.
Es raro porque el no tiene nada que ver contigo, ni siquiera sabe que existes y de alguna manera siento un poco de celos combinado con el sentimiento de que te hecho de menos. Los celos no soy muy celosos, pienso que el es el tipo de persona que puede hacer que te olvides de mi en el momento. No porque te quiera ligar, ni porque me quieras engañar con el, es porque mantendria tu mente ocupada y quieta, lejos de mi, asi como siempre quiero lograrlo todas las mañanas contigo sin exito alguno.

viernes, 8 de mayo de 2015

No te vayas sin decir te quiero

Amor, quiero que sepas que recuerdo el sentir de tu cuerpo a lado mío cuando dormíamos; recuerdo tus músculos tan rígidos aun cuando estuvieras durmiendo, esos labios que tantas noches me embriagaron de placer.
Amor mío te recuerdo ahí parado frente al espejo que teníamos en el tocador, peinando tu cabello chino, arisco como siempre, indomable y aún así te veías bastante sexy; recuerdo cuando sonreías al despertar, me guiñabas un ojo y salías corriendo de la cama, desnudo si, pero ese no era un problema para nosotros, desde el principio desnudamos nuestras almas.
¡Ay, cariño! Te recuerdo como si hubiera sido ayer que aun te tenía en mis brazos, protegiendo tu sueño, alentando tu futuro. Te lloro como no tienes una idea, a veces tengo esos sueños en los que aun estas a mi lado, ¿te acuerdas? Ese viaje a la playa fue lo mejor que nos pudo haber pasado; o la vez que nos quedamos toda la noche en el carro viendo como llovía, incluso fue divertido como pasaba el tiempo tan lento, como si fuera nuestro fiel cómplice pues nunca me gustaba dejarte después de haber tenido un excelente día.
Amor prométeme que nunca te iras sin decir te quiero… Promete que todo será igual cuando nos volvamos a ver, que buscaremos las más bellas flores para plantarlas en esa casa que tu y yo construimos. Que tendremos un perro y dos gatos (porque sabes que yo amo a los felinos), y que siempre que este triste me abrazarás y serás mi propio refugio, mi guardián y mi amante.
Amor, no te vayas sin decir te quiero.

jueves, 7 de mayo de 2015

Las niñas buenas no duermen con extraños

Michelle no podía entenderlo. Sentía asco de sí misma cada vez que veía sus enormes ojos color café en el espejo del baño, pero no podía evitarlo, lo disfrutaba.
Aunque se conocían desde hacía cuatro años nada más, gracias a las embriagadas confesiones de su padre, los unía algo más que una relación impura.
Christian llegó a la casa sin nada más que un bolso de mano pequeño. Su melena amarilla desaliñada y su curtida piel morena, reflejaban el abandono que debía haber sufrido en el albergue infantil donde vivía.
La madre de Michelle, Emma, se horrorizó cuando le vio pisar con sus encharcadas botas, la fina alfombra del salón principal.Y desde ese momento, le odió con sentimiento, aunque fingiera como una perra fría frente al hombre que ambos compartían.
Pero Louis lo disfrutaba. Quería reivindicarse por haberle dejado a merced de las calles. Claro, eran tiempos distintos aquellos. Estar en la más prestigiosa universidad del país y haber concebido a un crio con la prostituta de turno no eran cosas que, digamos, se pudieran relacionar.
Michelle, en cambio, no sabía cómo debía ver a Christian. La diferencia de edad no era mucha. Ella tenía solo 12 y él 16, cuando se conocieron, pero sus padres jamás le prepararon para afrontar una situación como aquella, aunque el chico lo hiciera parecer fácil.
Desde que Christian pisó la lujosa morada de los Milton, las cosas siempre iban de viento en popa, obviando las indirectas de Emma gran parte del día.
Christian se adaptó muy bien desde el principio. Aprendió el oficio de su padre y rápidamente consiguió una posición importante en la empresa de la familia, aquella que Emma y Michelle solo veían a través de los papeles que Louis llevaba a casa.
Aprendió además a relacionarse con los empleados de la familia, como con Amelia, la señora regordeta que cocinaba los deliciosos pie de manzana que tanto disfrutaba, y hasta con Rodolfo, el anciano que se encarga de regar las plantas del jardín de enfrente.
Pero había algo más, algo oscuro que no encajaba, algo que ni Emma ni Louis podían siquiera sospechar.
Su pequeña hija, la luz de sus ojos, se metía silenciosamente por las noches entre las sábanas de la cama de Christian, en la cabaña frente a la piscina de la mansión donde vivían.
Eran encuentros silenciosos, pero salvajes. Christian era tan rudo como la mujer que le había golpeado por cada una de sus travesuras en el albergue para niños, y Michelle tan sumisa como la niña que siempre llevó el coqueto vestido que le obligaba a usar mamá.
Todo había comenzado esa tarde en la piscina de los Milton. Christian recién había cumplido diecinueve años. La rutina ya le hacía ver a Emma como la madrastra molesta pero tolerable y a Louis como el padre que buscaba recuperar los años perdidos.
Pero extrañamente, en los tres largos años llenos de lujo, diversión y placer que le rodeaban en aquella mansión,  nunca vio a Michelle como la hermanita que debió ser.
Y antes de que cayera la puesta de sol, lo hizo.
Sentía que Michelle le provocaba desde siempre. Lo veía en su mirada. Sentía como la chica le desvestía con solo verle pasar. Aunque aquello era solo el pretexto. Realmente era su delicado rostro angelical, su dulce aroma y su curvilínea y desarrollada figura, lo que despertaban sus institutos lujuriosos.
Y esa tarde, cuando no pudo resistirlo más, se abalanzó sobre ella dentro de la piscina y la tomó por la espalda, recostando con furia todo su ser sobre ella.
La chica se resistió al principio, pero cuando sintió el calor que rozaba entre sus muslos, se dejó llevar. Ninguno de los dos dijo nada durante la faena, no hubo si quiera un intercambio de miradas, simplemente sucedió.
Esa misma noche, en la cena, Michelle y Christian no mencionaron nada de lo sucedido. Ni esa noche ni las siguientes, aquellas en las que la rubia de solo quince años, se escapaba de su alcoba hasta refugiarse en el firme abdomen de su medio hermano.
Sabía que estaba mal, pero como bien decía mamá, ‘las niñas buenas no duermen con extraños’.  

miércoles, 6 de mayo de 2015

Feroz y deshilada

Animal domesticado, feroz y deshilada.
Concurrente flor labiada, un don dormido en mamas, que con lengua raspas, te a tocado.
Y en tu caminata vehemente de tu misión de vencejo te a purgado.
Tentando el dominio de tu pasión y acomodando en cajones de migajón se fueron vertiendo trozos de tu carne de pájaro en mi pómulo de mago roto
Por mi parte recibí bofetadas de un sorbo,
aglomerando como mentas las gotas de sangre de un exulto recuerdo, y en el saco roto de un hombre-cana, volví en mi; como fuga cerrada, como orgasmo corrido, como come el viento en la ranura de tus arrugas.

martes, 5 de mayo de 2015

Alguien que le diga

Si alguien le ve, dígale que acá se le sigue amando casi tanto como hace años.
Que las olas del mar rompen con su aroma cada mañana y que por eso no puedo alejarme de la orilla.
Que se de prisa a subir esas escaleras y corra por el bar en esta luna llena.
Porfavor diganle que el tiempo se agota y que necesita mis noches de colores. Alguien que le vea alguien que le diga .

lunes, 4 de mayo de 2015

Warning

Es importante distinguir entre el dolor y el sufrimiento, no necesariamente uno debe ser consecuencia del otro. Si somos conscientes de que el dolor es una parte inevitable de la vida sabremos que lo más conveniente es aceptarlo naturalmente como parte inescindible de cada existencia, prescindiendo de un inútil y tortuoso sufrimiento que en muchas ocasiones es producto de un ego idealizado, o de un producto imaginario del placer de sufrir, pero también existen ciertos dolores que solo el sufrimiento prolongado puede ocasionar, esta vida estacionada en tu recuerdo suele reaccionar ante la mínima sensación de nostalgia involucrada, una canción, un libro, un lugar. Hace frío, y estoy lejos de casa.

viernes, 1 de mayo de 2015

¿Qué es?

Abro una puerta, buscando un destino… quizás algo que ya este escrito, porque las sorpresas no siempre son agradables. Veo una laguna, se ve muy sucia, creo que algo está saliendo de él, pero el brillo no me deja ver. ¿Me enfermare? Mis abuelos dicen que soñar con agua sucia significa enfermedades. Quizás sea eso, ojala no. Me siento agotada… no encuentro una salida. ¿Qué hora será? No quiero que se haga tarde. Ya es hora, quisiera un momento más aquí, pero no, no puedo. Es hora despertar.

jueves, 30 de abril de 2015

Sin razón

Simplemente lo odio, como me elevas, como me entierras.
Sin embargo me quedó, porque de otra forma me perdería, me extraviaría siguiendo tu rastro borroso, incierto. Seguro sería seguro, pero sin un sustento nadie esta tranquilo, me quedó, mas no te quiero, nadie querría la incertidumbre, irónicamente siempre será la primera, me quedó solo porque no tengo razones para largarme, porque probablemente me encontrarías, no para ordenar mi regreso pero si para que te siguiera y vaya que lo haría.
Me quedó porque de no hacerlo no tendría nada mas, porque si me fuera sería tan fácil olvidarte, sería inteligente y mi destino no es otro mas que este, de tener que pensar en quedarme.

miércoles, 29 de abril de 2015

Vacío temporal

Y bebo cerveza para no sentirme tan pinche idiota… Sentada aquí a la orilla de tu cama… Porque al final no somos nada más que una absurda maraña de sensaciones con sentimientos y emociones desbocadas…
Heme aquí leyendo estúpidos artículos de páginas de facebook, más vacías que el vacío en esta habitación, después de haberte hecho el amor… Que de amor no hay nada, más que mi amor propio que se destruye poco a poco aunque no quiera… Desaparece así, como tu desapareces después de besarme, después de sonreirme, después de desearme, después de sentirme.
Quedo sola en la inmersa consciencia de aquella promesa que algún día te hice de no amarte, de no enamorarme… Porque al final todo es absurdo, como tus ideas, como tus promesas, como tus miradas y tus tristes penas… Y así al final… el que se enamora eres tu.

martes, 28 de abril de 2015

Yo nunca crucé una palabra con él

Nos vimos en la barra de un Club en la Roma me tomo de la mano, me llevo a la pista del lugar donde tocaba un DJ famoso.
Sonreí…. El aún más…
Tenía esa extraña sensación  que algo pasaría,  que terminaría en una cama o mejor aún, dentro de un auto.
Mientras bailaba, el me miraba a los ojos sonreía como si esa noche yo podría ser suya,  a su vez él podría ser mío.
Sus manos en mi cintura sus labios en los míos.
Salimos del Club, casi olvido mi bolso, me subo al auto.
El  tomo mi mano todo el tiempo,   sonreí…  el aún más….
Su elevador es inmenso y mis ganas de estar desnuda junto  a él  aún más.
Abre la puerta, toma mi mano,  inmediatamente estoy en la cama.
Nos besamos todo lo que restaba de la noche, se fundieron nuestras almas, nuestro cuerpos, la saliva era una sola, mi jadeo fue cada vez más rápido… sonreí…  el aún más…
Termine con una bella sonrisa… el aún más…
Ya no tome  su mano, ni el me beso….
Sólo salí de aquel departamento.
Que extraño¡ nunca cruzamos una palabra.

lunes, 27 de abril de 2015

¿Y si bailamos?

Imagina una canción, si una melodía tan tranquila como la calle próxima a tu casa en la madrugada.
La habitación oscurece poco a poco, casi al compás de tus latidos cardíacos que también disminuyen;
Nos acercamos, me tomas de la mano y cerramos nuestros ojos mientras nuestros brazos se abren;
Dejo caer lágrimas en tu camisa, porque dentro de este imaginario, usas camisa.
La melodía sigue, y estamos cada vez más juntos, bailando y creando
Una danza a través de la Nada;
Ahora dentro de esta habitación parece que hay una especie de luz pero somos nosotros,
Aquí,
En el imaginario,
Existiendo.

viernes, 24 de abril de 2015

Lo mismo que yo

Dime que sientes lo mismo que yo.
Que piensas en mí todos los días, que te sueñas besándome mientras te acaricias la entrepierna, que hablas a todos de mí de tal forma que nadie sepa nada de lo que tu sabes de mí. Dime que mientes para verme feliz como yo lo hago por ti. Dime que ignoras tus momentos tristes cuando estás a mi lado con tal de hacer más ameno nuestros cortos momentos. 
Dime que pronuncias mi nombre mientras besas. Dime que cuando besas a alguien más piensas en mí, por que yo sí lo hago. Dime que me buscas en los labios de otros, aunque sepas dónde encontrarme, dime que aunque está bien sentirnos en este sentimiento torpe que se cuela con la respiración justo antes de tocarnos, necesitas de otros sentimientos, de otras respiraciones.
Dime que no me eres fiel, que piensas en otros, que deseas a otros, pero con la excepción que no sueñas con otros. Dime que me eres leal aún mientras duermes en cama con otros. Dime que el sexo no importa cuando hay sensaciones más fuertes que el orgasmo. 
Dime que no te irás de mí, aunque yo no vaya contigo. Que serás capaz de decirle amor a otros cuerpos, a otras voces, a otras vergas, sin dejar de pensarme y recordarme. 
Dime que me niegas lo que siempre he querido y me ofreces lo que nunca he deseado.
Dime que me dejarías ir, aunque te destrozara, con tal de no ver una lágrima en mis ojos. Dime que me amas, aunque ese amor signifique vernos completamente destruidos.
Que me amas, tal como yo lo hago contigo.

jueves, 23 de abril de 2015

Nos destruíamos y volvíamos a crearnos

Jamás le pertenecería a alguien. Era suyo y solamente suyo. Creía en la libertad y le agobiaba cualquier cercanía que le propusiera llegar al olvido. Cargaba con mucho y paseaba liviano, obligándome a pensar que era aún más de lo que pudiese, cualquier ser pensante, imaginar. Incluyéndolo.
El tiempo pasaba a segundo plano. No importaba, ni siquiera lo consideraba. La importancia se presentaba siempre ahora, que coexistíamos sin apartar nuestras almas, siempre libres.
Se decía que la nada nos invadía, que nuestras acciones eran inusuales y que adorábamos el sentirnos superiores. La verdad era que estábamos solos.
Acreedores de esa soledad que se entrelazó como si fuese la conexión más pura entre mellizos. Nos destruíamos y volvíamos a crearnos. Jamás haríamos daño. Al menos no intencionalmente. Buscábamos lo que todos. Inventábamos surrealidades y deseábamos creer que no todo carecía de sentido.
Nos encerrábamos en círculos. Inventábamos nuestros clichés.
“Eres arte”, me susurraba, jadeante, con la voz cansada. Se levantaba a tomar su libreta, dedicarme un par de miradas fugases y perderse entre sus hojas, palabras y lápices. Y yo quedaba ahí, admirándole, expectante ante cada suspiro que vaciaba.
Ansiábamos. Intentábamos. Nos cansábamos.
Llenábamos nuestros pulmones de elementos muertos, elementos tóxicos. Pero nunca nos dejamos. Nos desconectábamos mientras nos conectábamos.Un cigarro más, una cerveza, un valium, un porro. No nos íbamos. Más de todo, menos de todo.

miércoles, 22 de abril de 2015

Asco

Es ese ruido estridente que llena la sala con gritos vacíos de emoción y sonrisas. Eso que te llena los oídos de risas falsas y sonrisas mal dadas. De esa mirada de asco, mezclada con una mueca de satisfacción personal. Eso que te reduce a un espasmo involuntario para poder meterte entre el tumulto de cuerpos sudorosos y rancios. 
Asquerosos besos apasionados. Llenos de lujuria y olvido. Llenos hasta el tope de lengua, sudor y roces a la entrepierna, buscando algo que, seguramente, está ahí. No ves y observas que todo a tu alrededor está vacío. No eres parte de nada y sigues ahí mezclado. Bailando con tus mejores pasos, intentando no pensar en todo el sexo que se estará dando y recibiendo. Tal vez piensas en la alegría de una mañana cualquiera, pero la noche–esa noche–te recuerda a la estridencia insípida del alcohol, los cigarros a la cara y las minifaldas mal puestas y movidas; probablemente llenas de orines y manos sin tacto, llenas de mentiras y cerveza escupida. 
Asco. Mucho Asco te da, ver a la gente ser feliz. Pero sonríes y eres parte de eso una y otra vez porque si no, la soledad te consume. Cómo la extrañas. No a la soledad, sino a ella que es poesía y que te ve y te entiende y siente compasión cuando te ve porque deberías ser feliz, pero eres una criatura triste y vacía, llena de odio y miedo. Con ella pasarías esta noche, evadiendo el silencio de esa música ruidosa, abultada y constante. Con ella, nada más importa. Ese cigarro a la cara y esa cerveza caliente son bendiciones. Todo es por una razón, pero pensar llena de vacío las cloacas de la cabeza. Asco, mucho asco. Con ella todo sería mejor. No vomites. Aguanta un poco más. 

martes, 21 de abril de 2015

Toc toc: Metáfora del amor

El amor en realidad es esa búsqueda de llenar nuestro vacío o es la verdadera apreciación de otra belleza humana.
¿Por qué cuando sabemos que mas lo necesitamos es cuando más le cerramos las puertas?
¿Qué será que lo que nos hace preferir vivir en esta casa que parece llena de eco; de un vacío por falta de calor, de pasión?
Vivimos con un constante toc toc en la puerta, pero perecemos sordos. Sordos intentando evitar ese llamado que con tanta fuerza toca. Evitando enfrentar la realidad de que hay algo bueno ahí afuera.
¿Cuántas veces hemos dejado a alguien tocando la puerta por ratos hasta dejarlos cansados?
Y lo peor de todo es que nos quejamos. Nos ponemos muchas cobijas, prendemos el fuego, buscamos no sentir frío, buscamos entrar en calor. Pero solo lo encontramos de manera artificial, no real, y así todas las cosas.
¿En que momento empezamos a sustituir la pasión por cuestiones materiales?
¿En que momento preferimos volvernos sordos que escuchar a quien nos busca?
¿En que momento nos dio tanto miedo que tenemos con seguro y alarma nuestras puertas?
¿Quién entró e hizo tanto daño que pusiste tantas barreras?
¿Acaso alguien entró y se robó algo; o mas bien, alguien entró y en el proceso rompió cosas? O será que el simple hecho de recibir a un desconocido nos hace desconfiar.
Porque no dejar una cortina abierta y permitirnos admirar el panorama.

lunes, 20 de abril de 2015

Divagaciones

Mi nombre es Antonia, soy un poco sensible, un poco amarga, un poco triste, un poco lluvia.
Ayer llegue a mi casa y un hueco oscuro, oscurísimo en mi pecho me reitero la temible soledad que cuenta la historia del que ya ni siquiera esta consigo mismo.
Me desnude desesperada y con la cara inundada de lagrimas fui tirando mis prendas una a una y con toda la fuerza de la que fui capaz. Me quedé totalmente desnuda y contemplé en el espejo las lagrimas resbalándose por mi rostro, ahora más armónico.
Ayer me acosté con un hombre y ya no recuerdo sus ojos ¿cómo se llamaba, Martín, Luis, Juan? que importa. Después de tener sexo, fui a la ventana para prender un cigarrillo, solo quería ver como se desvanecía mientras el aire se llevaba sus colillas, tal como la vida misma. También quería alejarme de ese hombre: estaba hastiada de su presencia, de sus abrazos y de sus besos flojos. Él quería amor, pero el amor y el sexo no tienen relación alguna.
Ahora mismo, aun desnuda, observo el techo, ya no lloro. Pienso que me gustaría parecerme un poco más a Raskolnikov, tener valentía y sangre fría para acometer contra la basura del mundo y luego sucumbir en el remordimiento, pero no puedo atentar ni siquiera contra mí.
Esta mañana me preguntaron por qué no deseaba tener una relación estable. Ya no me interesa el amor romántico que todas las corporaciones nos han hecho tragar sin preocuparse por nuestros niveles de azúcar. Ese amor de celos y melodramas, de mentiras y de confinamiento, de decisiones compartidas y de palabras engañosas, ya no me interesa ser partícipe de ese grotesco juego.
Las personas creen que tienen libertad, porque pueden escoger la marca del carro que quieren tener, el color de su ropa, el tamaño de su televisor o la personas con la que se van a casar. Pero la verdadera libertad se disuelve ante nuestros ojos y no nos inmutamos, esperamos pacientes el final: la única libertad. Yo elijo, al menos con lo que respecta a las relaciones sentimentales, no despojar a nadie de su libertad, yo elijo no regalarle la mía a nadie, yo elijo la libertad de poder decidir a quién beso sin pesares ni arrepentimientos. Será difícil al principio, pero valdrá la pena.
Sigo mirando al techo, ahora tengo sueño y frio,
pero no me quiero vestir. Alguien está por llegar.

jueves, 16 de abril de 2015

Carta a mi fuckfriend

Todo empezó el día en que comencé a llorarte. Te extraño, no tengo porque mentir.
Mis piernas tiemblan siempre después de hacer el amor contigo (para mí siempre es hacer el amor contigo, aunque para ti solo sea ‘’coger de lo rico’’), mis ojos se cruzan en tu alma mientras te fundes en mí, mi corazón ruge de hambre por ti y mi estómago late por tanto bicho que me dejas… quizá los bichos los tengo más abajo del estómago.
Me estoy volviendo loca por ti, por tus manos apretándome y exprimiéndome la vida. Mi vida que se va con tu aliento después culminar, nunca he entendido como lo haces, como encuentras mis puntos débiles, los oprimes para dar plazos de placer, aunque para mi realmente sean como botoncitos latentes que me obligan a quererte más de lo que debería querer a alguien con quien solo tengo sexo (según tú). Dijiste que había sido la única mujer que había movido fibras sensibles en ti, sin embargo no sabías como amar. No te culpo, yo no quiero enamorarme de nadie ¿Mi problema? Tú no eres nadie. Tú eres algo que es un todo. Sinfonía de gemidos, arrebato de huracanes con esos dedos, palabras que viven después de tanto tiempo, promesas que se guardan en la parte interna del dedo meñique.
Siento que mi intensidad te perturbe, pero lo que más lamento es que tengas que jugar con mis sentimientos para poder acostarte conmigo. Y así con esto, lo que me está matando: el amarte con enfermedad de esa perversa. Sé que mi amor no es hambre, es algo que va más allá de una alevosía cochinona, va más allá de solo acostarme con cualquiera que no seas tú por tener algo caliente dentro, aunque eso no me resucite, ni se derrita como tú.
No tengo más que escribirte esto bajo sombras lejanas que no vislumbrarán ya tus ojos, porque esta noche te morirás y tal vez te esté extrañando tanto que también me mate, para por lo menos dormir juntos una vez por siempre, por qué después de esto ya no seré tu zorra. Seré mí propia zorra. Te amo hasta el infierno, amor mío. Ya no quiero que sigamos siendo erotismo asqueroso y vacío.

miércoles, 15 de abril de 2015

Mientras yo aquí, tú allá y mis dedos los que revelan

Sutil, no aceptas cuando tiemblas frente a mí. 
Haber sufrido la inexplicable emoción de experimentar uno de los peores días de mi vida y todavía tener que practicar el ejercicio triangular de ignorarte, que me ignores, que ignoremos y confundamos la paciencia con rebeldía sentimental. 
Hace unas horas te busqué en mi mente y aunque no te encontré no me precipité, espero seas tú aún cuando regrese y la esencia de tu recuerdo sea permanente en el universo. Ya sabes sobre lo que dicen de que todo cambia y bla bla bla… 
Casual, tus ojos reflejan ficciones sobre mí. 
No te hallé pues nunca te oculté. Conversé con uno de mis recuerdos y solamente parlaba en imágenes circulares haciendo un loop eterno de ti. Un delay nada raquítico respondiendo incógnitas olvidadas por el alcohol. 
Cuándo seremos le pregunto a los mensajes de texto, a tu ex novio y a los cigarros que aniquilamos la noche anterior. Cuándo dejaremos este jeringante pero entretenido juego de sólo dibujar siluetas; mis favoritas son las neón y las borrosas, así me entretengo cuando las delineamos. 
Si el triángulo deja de girar que nunca se llene de aburridas utopías, seamos trazos disparatados y omnipotentes para siempre. Como aquel amanecer.

martes, 14 de abril de 2015

Cada día de mi vida

Me encanta haberte conocido y daría lo que fuera por volver a ese momento, antes de sentir que algo fallaba. Me acuerdo mucho de tu mirada sobre la mía, esa mirada que me desdibuja todos los días, esa con la que no hace falta hablar, sólo mirarnos. Y es que me resulta sencillo ser cínica acerca del amor, pero contigo cambia la situación.
Todo se dificulta.
Me gustan más las cosas si van lentas, desde que te conozco te lo digo. Y estamos convencidos que los mejores planes, en ocasiones son de una sóla noche y paralelamente fugaces. Tu y yo somos dos almas que sólo se dejan llevar, ocurriendo por un instante que esta vez ha durado más de lo que somos capaces de soportar.
O por lo menos yo.
Te escribo a ti, justo en este momento en el que despierto y te encuentro dormido a mi lado con los labios gastados por mis besos apasionados. Tus ojos entrecerrados me han provocado dedicarte algunas líneas. Se que cuando termine me acercaré un poco para despertarte con un beso, porque creo que te amo y creo que eso se hace cuando se ama.
Podría ser que no.
Ya me he acostumbrado a ir improvisando los momentos y desde que estamos juntos nada es seguro, yo lo decidí así. Hoy tengo miedo porque por primera vez desperté con una respiración armoniosa alborotando los pequeños cabellos de mi nuca. Rompimos nuestro acuerdo de no enamorarnos.
No lo sé.
Siempre había cerrado los ojos y me quedaba dormida, pero no profundamente, despertaba tras unas horas y así podía escabullirme hasta mi auto para salir de tu apartamento sin que tus ojos me detuvieran. Sabes que me quedaría si tu me lo pidieras. Como la noche de ayer en la que ya no quise despertar. Todo se está volviendo demasiado serio.
Lo siento.
Intento explicarte como todo se fastidió, pero no puedo hacerlo dado que yo apenas comienzo a comprenderlo. Se supone que debería saber que decir. Ya he tomado una decisión, tal vez nunca leas esta carta y cuando despiertes aún siga aquí, mirandote, probablemente decidí que contigo el amor no me aterroriza. Suceda como suceda, siempre te querré con las mismas ganas.
Cada día de mi vida.

¿Qué extraño de ti?



Ayer me preguntaste que si te extrañaba. Hoy me pregunto, ¿qué extraño de ti?
¿Extraño que cojamos?
¿Extraño nuestras peleas?
¿Extraño tus gemidos?
¿Extraño bañarnos juntos?
¿Extraño nuestras idas al cine?
¿Extraño tu sillón viejo?
¿Extraño que me la chupes?
¿Extraño tu comida?
¿Extraño tus pinches celos?
¿Extraño tus mentiras?
¿Extraño tu pez raro?
¿Extraño tus lunares?
¿Extraño tus medias rasgadas?
¿Extraño tus ademanes?
¿Extraño tus silencios en la cama?
¿Extraño tus pantuflas de Homero Simpson?
¿Extraño tus post-its en el refrigerador?
¿Extraño tu tristeza?
¿Extraño tu cabello largo?
¿Extraño tus pedos?
¿Extraño tus libros?
¿Extraño tu música rara?
¿Extraño tus cigarrillos rancios?
¿Extraño tu entrepierna?
¿Extraño tu mala ortografía?
¿Extraño tus “que pendejo eres”?
¿Extraño todas tus bolsas?
¿Extraño tus anteojos rotos?
¿Extraño tu impuntualidad?
¿Extraño tus quejas?
¿Extraño la taquería a la que íbamos todos los martes?
¿Extraño tus llamadas a la oficina?
¿Extraño tu olor?
¿Extraño tu sufrimiento?
¿Extraño tu buen y mal humor?
¿Extraño tus indirectas?
¿Extraño tus disculpas?
¿Extraño que me desees?
¿Extraño tu risa?
¿Extraño tu sabor?
¿Extraño tus películas extranjeras?
¿Extraño tu sexo?
Tal vez, el extraño soy yo.

lunes, 13 de abril de 2015

CUANDO TE EXTRAÑO ...

Extraño tus manos cuando me miras, extraño tus ojos cuando me tocas. Extraño tu abrazo por la mañana y tu beso por la noche. Y también al revés lo extraño. Extraño tu presencia con una suave distancia de tu mente, cuando solo miras en lo profundo mientras siento tus pensamientos vibrando sobre mi piel, rozando la punta de mis dedos y carcomiendo mi vientre. Escucho tu silencio y me alejas. Y te alejas más cuanto más piensas.Y te vuelvo a extrañar.




jueves, 9 de abril de 2015

Ya pasó

Lunes…
Suena el timbre, no abro la puerta, ni siquiera me molestó en voltear hacia ella.
Suena el celular, lo apago….
Se abre la puerta y detras de ella está él, lo veo a los ojos, noto su cara de espanto y preocupación al mismo tiempo algo no esta bien. Quizás yo no estoy bien.
Me encuentro tirada en mi cama, con los audífonos puestos y la música penetrando cada poro de mi ser.
Él corre hacía mi, me toma de la mano y me quitó un audífono
-¿ Qué pasa?
-Nada, ¿estas bien, ya desayunaste, quieres café, té, helado, frutas?
– Dale calma, no tengo hambre, gracias
– Oye, ¿ cuánto tiempo haz estado asi?
– ¿Así? Pues no sé, desde que me dejaste. Pero no era tan notorio.
-¿Es enserio roja?
-No, en verdad solo me encanta joder.
– Perdón
– Tus disculpas ya no me sirven, 3 meses para superarte, extrañarte, llorar por las noches, querer follarte y no hacerlo, besarte, verte en modo artista en tu habitación, extrañar a tú gato, el único que no odio.
– No sé que decirte, más que perdón. Oye estoy aquí, tranquila.
– Estoy tranquila, ¿no vez? Mis sedantes son muy buenos, siempre tengo weed y música. No necesito más, ya no te necesito más.
– No sé que hacer, que decirte, solo escape, tuve miedo de quererte, miedo de que lo que ya sentia se volviera más grande, no sé.
– Lo imagine, pero ya paso, se hizo lo que se pudo. Aunque me lamento no haberlo intentado un poco más.
– Te quiero, enserio, y por favor cierra con seguro cuando salgas.
Se levanta de la cama, me voltea a ver por última vez y se limpia una lágrima de su ojo izquierdo, da tres pasos y se va de la habitación.
Cierro mis ojos llenos de lágrimas, recuerdos, y un millón de mierda. Me coloco de nuevo el audífono y trato de olvidar lo que paso.
-Oye Te quiero un infierno.

miércoles, 8 de abril de 2015

ETERNOS

Dicen que hay personas que se convierten en fechas y si así es, fue un 7 de enero, jamás podría olvidar tal fecha, un día después de mi cumpleaños… Recuerdo claramente que fue lo que hice ese día, estaba sola en casa haciendo nada, escuche que tocaban la puerta. Me apresure y abrí, una vieja amiga vino a visitarme… Salimos de casa, fuimos a comer a tal plaza comercial… Mientras terminábamos de platicar de la nada llego “EL” un amigo de mi amiga se sentó a un lado mío, no dejaba de mirarme… me sentía nerviosa, me pidió mi numero celular y accedí a dárselo, ese mismo día por la tarde mientras estaba recostada pensando en él, en su sonrisa sonó mi celular. Un mensaje “¿Cuándo volvería a verte?”. Fue ahí donde todo comenzó, salimos el día 10 de enero del 2011, fuimos a tomar un helado al centro, estaba feliz podía ser yo misma estando con él, ese día me pidió que fuera su novia… lo abrace y le susurre un “si”. Si fue bastante rápido, ni siquiera lo conocía bien, pero sabía que no quería dejar de verlo. Todo estaba bien, al menos eso fue lo que yo creía, teníamos 8 meses de estar saliendo y SORPRESA, realmente no sé qué fue lo que paso, solo dejamos de frecuentarnos, Desde ese momento no paraba de preguntármelo “¿Qué carajo está pasando?” o “¿Porque no llama?” así estuve aproximadamente 5 meses preguntándome lo mismo día a día, cualquier cosa me recordaba a él… y terminaba llorando en mi recamara… lo buscaba y le llamaba mas no pudo volver a ser, decidí dejarlo ir, seguir mi camino, seguir mi vida sin el… y así fue, conocí a varios chicos pero no llegaba a sentir lo que sentía por él. Obtuve un empleo cerca de su escuela… lo veía casi a diario, nos besábamos pero ¿porque no podríamos volver a ser como éramos antes?!! Deje el trabajo busque otro, no lo volví a ver más que Conectado en Facebook, la única forma de saber de él… Mediante fotos, chats, likes.
Han pasado ya 4 años lo vi hace poco el 16 de abril de este año… Como puede jugar el destino así? Mientras intentaba cruzar la calle al lograrlo lo vi esperándome ahí parado… No podía creerlo, “¿Realmente eres tú?” Wooh !! “(Por fin se cumplió encontrármelo frente a frente… Cada que salía a cualquier lugar mientras iba en el bus Fantaseaba con verlo, poder abrazarlo, decirle tantas cosas.)” Todo esto paso por mi mente en cuestión de segundos, nos abrazamos, nos despedimos.. esa noche hablamos por whatsapp.. Diciéndonos lo sorprendidos que estábamos, “Te amo” me dijo. El caso es que yo aún lo amo.
¿Pero de qué sirve? …Quizá ya no volvamos a estar juntos, quizá en un futuro volvamos a vernos… Se lo dejo al destino, a la vida. Fuiste y serás mi otra mitad siempre.

martes, 7 de abril de 2015

Junio

Dije “no”, para así conservarle “para siempre”, según yo, es de esas decisiones buenas que he tomado en mi vida, como el día que me decidí a abrir mi cuenta de Whatsapp, pensando que era una buena idea. Sin embargo, no sabía que mi primera visita al psiquiatra, se estaba prolongando debido a ese dictaminante “no”.
No me quejo, aquellos tiempos, fueron buenos, desde la noche en que su “yo” interceptó a mi “yo”, en aquel tuburio bendito que permitía el acceso y vendía cerveza a nosotros los menores de edad, de aquel entonces. Esa noche, ¡la noche!, después de seis, quizá ocho vasos de ron con refresco de cola y agua mineral, me besó, así, sólo así, me besó.
¿Cómo aquel individuo tuvo el atrevimiento de besar a una muchachita ebria, que previamente ya había confesado su extraña pasión por los videojuegos de zombies y ser emocionalmente inestable?
A la mañana siguiente, con todo y la resaca que me provocó el exceso de ron y nicotina, logré recordar que había conocido a mi alma gemela (ingenua) y que si era lo más parecida a mí, me destruiría, pero que, contradictoriamente y al mismo tiempo, le amaría y admiraría tanto como lo hacía conmigo misma, en aquel ayer.
Me rehusé a que me amara, a amarlo, a amarnos y oculté mi amor por él en  pinceladas de cuadros que pinté inspirados en sus palabras, en escritos cuya estructura eran las ideas que él tenía sobre la vida y la situación que me negaba a ser, en los trazos de tinta china que su mirada caída y gruesa voz me incitaban a hacer y en pequeñas maquetas que en su sueños me hacían creer.
Durante un prolongado tiempo, ese intenso afecto mutuo, estuvo encubierto en una larga lista de objetos y  acciones, como en las canciones dedicadas, conciertos, apoyo en complicados momentos, pláticas filosóficas bajo los pies del Cristo de aquel panteón, pequeñas figurillas de zombies, nieves de flor de cempasúchil, caleidoscopios, papalotes en el aire, objetos fluorescentes, bufandas, libélulas, fotografías, fiestas, mensajes encriptados en pastillas, regalos do it yourself  y en cada una de las cipselas de los dientes de león que hacíamos volar a la nada cuando los soplábamos para pedir un deseo, el mío siempre el mismo: que nunca se vaya.
Admito que un poco de ese tiempo ha quedado suspendido en mí, que algunas veces, he guardado su recuerdo en varios de los tragos de ron que me he bebido durante estos años, que he atesorado sus palabras en cajetillas de cigarros que yo sola me he fumado y que muy nostálgicamente, he revivido sus besos en los pocos días que he decidido estar drogada.
Huir, fue lo más fácil para mí y lo disfrace con un “no, porque te quiero para siempre”.

lunes, 6 de abril de 2015

DIME

Dime que retomarás nuestro camino, que sin mí nada es lo mismo, que cada noche lloras mi ausencia, que ella no es lo que quieres, que ella no te entiende, que aún me amas a mí y en tus sueños siempre estoy presente.
Dime que extrañas mis caricias, mis abrazos, mis palabras cursis, mi manera de demostrarte mi amor, mi cuerpo al dormir, mi manera de cuidarte, mi manera incondicional de amarte.
Dime que te has dado cuenta que te equivocaste, que mi amor aún esperas, que deseas que tuya sólo sea, que hablabas en serio cuando decías: “promete que nunca me dejarás”.
Dime lo que quieras, miénteme… Te acepto de regreso como sea, sólo no me dejes morir de esta manera.