jueves, 9 de abril de 2015

Ya pasó

Lunes…
Suena el timbre, no abro la puerta, ni siquiera me molestó en voltear hacia ella.
Suena el celular, lo apago….
Se abre la puerta y detras de ella está él, lo veo a los ojos, noto su cara de espanto y preocupación al mismo tiempo algo no esta bien. Quizás yo no estoy bien.
Me encuentro tirada en mi cama, con los audífonos puestos y la música penetrando cada poro de mi ser.
Él corre hacía mi, me toma de la mano y me quitó un audífono
-¿ Qué pasa?
-Nada, ¿estas bien, ya desayunaste, quieres café, té, helado, frutas?
– Dale calma, no tengo hambre, gracias
– Oye, ¿ cuánto tiempo haz estado asi?
– ¿Así? Pues no sé, desde que me dejaste. Pero no era tan notorio.
-¿Es enserio roja?
-No, en verdad solo me encanta joder.
– Perdón
– Tus disculpas ya no me sirven, 3 meses para superarte, extrañarte, llorar por las noches, querer follarte y no hacerlo, besarte, verte en modo artista en tu habitación, extrañar a tú gato, el único que no odio.
– No sé que decirte, más que perdón. Oye estoy aquí, tranquila.
– Estoy tranquila, ¿no vez? Mis sedantes son muy buenos, siempre tengo weed y música. No necesito más, ya no te necesito más.
– No sé que hacer, que decirte, solo escape, tuve miedo de quererte, miedo de que lo que ya sentia se volviera más grande, no sé.
– Lo imagine, pero ya paso, se hizo lo que se pudo. Aunque me lamento no haberlo intentado un poco más.
– Te quiero, enserio, y por favor cierra con seguro cuando salgas.
Se levanta de la cama, me voltea a ver por última vez y se limpia una lágrima de su ojo izquierdo, da tres pasos y se va de la habitación.
Cierro mis ojos llenos de lágrimas, recuerdos, y un millón de mierda. Me coloco de nuevo el audífono y trato de olvidar lo que paso.
-Oye Te quiero un infierno.

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