Sutil, no aceptas cuando tiemblas frente a mí.
Haber sufrido la inexplicable emoción de experimentar uno de los peores días de mi vida y todavía tener que practicar el ejercicio triangular de ignorarte, que me ignores, que ignoremos y confundamos la paciencia con rebeldía sentimental.
Hace unas horas te busqué en mi mente y aunque no te encontré no me precipité, espero seas tú aún cuando regrese y la esencia de tu recuerdo sea permanente en el universo. Ya sabes sobre lo que dicen de que todo cambia y bla bla bla…
Casual, tus ojos reflejan ficciones sobre mí.
No te hallé pues nunca te oculté. Conversé con uno de mis recuerdos y solamente parlaba en imágenes circulares haciendo un loop eterno de ti. Un delay nada raquítico respondiendo incógnitas olvidadas por el alcohol.
Cuándo seremos le pregunto a los mensajes de texto, a tu ex novio y a los cigarros que aniquilamos la noche anterior. Cuándo dejaremos este jeringante pero entretenido juego de sólo dibujar siluetas; mis favoritas son las neón y las borrosas, así me entretengo cuando las delineamos.
Si el triángulo deja de girar que nunca se llene de aburridas utopías, seamos trazos disparatados y omnipotentes para siempre. Como aquel amanecer.
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