miércoles, 29 de abril de 2015

Vacío temporal

Y bebo cerveza para no sentirme tan pinche idiota… Sentada aquí a la orilla de tu cama… Porque al final no somos nada más que una absurda maraña de sensaciones con sentimientos y emociones desbocadas…
Heme aquí leyendo estúpidos artículos de páginas de facebook, más vacías que el vacío en esta habitación, después de haberte hecho el amor… Que de amor no hay nada, más que mi amor propio que se destruye poco a poco aunque no quiera… Desaparece así, como tu desapareces después de besarme, después de sonreirme, después de desearme, después de sentirme.
Quedo sola en la inmersa consciencia de aquella promesa que algún día te hice de no amarte, de no enamorarme… Porque al final todo es absurdo, como tus ideas, como tus promesas, como tus miradas y tus tristes penas… Y así al final… el que se enamora eres tu.

martes, 28 de abril de 2015

Yo nunca crucé una palabra con él

Nos vimos en la barra de un Club en la Roma me tomo de la mano, me llevo a la pista del lugar donde tocaba un DJ famoso.
Sonreí…. El aún más…
Tenía esa extraña sensación  que algo pasaría,  que terminaría en una cama o mejor aún, dentro de un auto.
Mientras bailaba, el me miraba a los ojos sonreía como si esa noche yo podría ser suya,  a su vez él podría ser mío.
Sus manos en mi cintura sus labios en los míos.
Salimos del Club, casi olvido mi bolso, me subo al auto.
El  tomo mi mano todo el tiempo,   sonreí…  el aún más….
Su elevador es inmenso y mis ganas de estar desnuda junto  a él  aún más.
Abre la puerta, toma mi mano,  inmediatamente estoy en la cama.
Nos besamos todo lo que restaba de la noche, se fundieron nuestras almas, nuestro cuerpos, la saliva era una sola, mi jadeo fue cada vez más rápido… sonreí…  el aún más…
Termine con una bella sonrisa… el aún más…
Ya no tome  su mano, ni el me beso….
Sólo salí de aquel departamento.
Que extraño¡ nunca cruzamos una palabra.

lunes, 27 de abril de 2015

¿Y si bailamos?

Imagina una canción, si una melodía tan tranquila como la calle próxima a tu casa en la madrugada.
La habitación oscurece poco a poco, casi al compás de tus latidos cardíacos que también disminuyen;
Nos acercamos, me tomas de la mano y cerramos nuestros ojos mientras nuestros brazos se abren;
Dejo caer lágrimas en tu camisa, porque dentro de este imaginario, usas camisa.
La melodía sigue, y estamos cada vez más juntos, bailando y creando
Una danza a través de la Nada;
Ahora dentro de esta habitación parece que hay una especie de luz pero somos nosotros,
Aquí,
En el imaginario,
Existiendo.

viernes, 24 de abril de 2015

Lo mismo que yo

Dime que sientes lo mismo que yo.
Que piensas en mí todos los días, que te sueñas besándome mientras te acaricias la entrepierna, que hablas a todos de mí de tal forma que nadie sepa nada de lo que tu sabes de mí. Dime que mientes para verme feliz como yo lo hago por ti. Dime que ignoras tus momentos tristes cuando estás a mi lado con tal de hacer más ameno nuestros cortos momentos. 
Dime que pronuncias mi nombre mientras besas. Dime que cuando besas a alguien más piensas en mí, por que yo sí lo hago. Dime que me buscas en los labios de otros, aunque sepas dónde encontrarme, dime que aunque está bien sentirnos en este sentimiento torpe que se cuela con la respiración justo antes de tocarnos, necesitas de otros sentimientos, de otras respiraciones.
Dime que no me eres fiel, que piensas en otros, que deseas a otros, pero con la excepción que no sueñas con otros. Dime que me eres leal aún mientras duermes en cama con otros. Dime que el sexo no importa cuando hay sensaciones más fuertes que el orgasmo. 
Dime que no te irás de mí, aunque yo no vaya contigo. Que serás capaz de decirle amor a otros cuerpos, a otras voces, a otras vergas, sin dejar de pensarme y recordarme. 
Dime que me niegas lo que siempre he querido y me ofreces lo que nunca he deseado.
Dime que me dejarías ir, aunque te destrozara, con tal de no ver una lágrima en mis ojos. Dime que me amas, aunque ese amor signifique vernos completamente destruidos.
Que me amas, tal como yo lo hago contigo.

jueves, 23 de abril de 2015

Nos destruíamos y volvíamos a crearnos

Jamás le pertenecería a alguien. Era suyo y solamente suyo. Creía en la libertad y le agobiaba cualquier cercanía que le propusiera llegar al olvido. Cargaba con mucho y paseaba liviano, obligándome a pensar que era aún más de lo que pudiese, cualquier ser pensante, imaginar. Incluyéndolo.
El tiempo pasaba a segundo plano. No importaba, ni siquiera lo consideraba. La importancia se presentaba siempre ahora, que coexistíamos sin apartar nuestras almas, siempre libres.
Se decía que la nada nos invadía, que nuestras acciones eran inusuales y que adorábamos el sentirnos superiores. La verdad era que estábamos solos.
Acreedores de esa soledad que se entrelazó como si fuese la conexión más pura entre mellizos. Nos destruíamos y volvíamos a crearnos. Jamás haríamos daño. Al menos no intencionalmente. Buscábamos lo que todos. Inventábamos surrealidades y deseábamos creer que no todo carecía de sentido.
Nos encerrábamos en círculos. Inventábamos nuestros clichés.
“Eres arte”, me susurraba, jadeante, con la voz cansada. Se levantaba a tomar su libreta, dedicarme un par de miradas fugases y perderse entre sus hojas, palabras y lápices. Y yo quedaba ahí, admirándole, expectante ante cada suspiro que vaciaba.
Ansiábamos. Intentábamos. Nos cansábamos.
Llenábamos nuestros pulmones de elementos muertos, elementos tóxicos. Pero nunca nos dejamos. Nos desconectábamos mientras nos conectábamos.Un cigarro más, una cerveza, un valium, un porro. No nos íbamos. Más de todo, menos de todo.

miércoles, 22 de abril de 2015

Asco

Es ese ruido estridente que llena la sala con gritos vacíos de emoción y sonrisas. Eso que te llena los oídos de risas falsas y sonrisas mal dadas. De esa mirada de asco, mezclada con una mueca de satisfacción personal. Eso que te reduce a un espasmo involuntario para poder meterte entre el tumulto de cuerpos sudorosos y rancios. 
Asquerosos besos apasionados. Llenos de lujuria y olvido. Llenos hasta el tope de lengua, sudor y roces a la entrepierna, buscando algo que, seguramente, está ahí. No ves y observas que todo a tu alrededor está vacío. No eres parte de nada y sigues ahí mezclado. Bailando con tus mejores pasos, intentando no pensar en todo el sexo que se estará dando y recibiendo. Tal vez piensas en la alegría de una mañana cualquiera, pero la noche–esa noche–te recuerda a la estridencia insípida del alcohol, los cigarros a la cara y las minifaldas mal puestas y movidas; probablemente llenas de orines y manos sin tacto, llenas de mentiras y cerveza escupida. 
Asco. Mucho Asco te da, ver a la gente ser feliz. Pero sonríes y eres parte de eso una y otra vez porque si no, la soledad te consume. Cómo la extrañas. No a la soledad, sino a ella que es poesía y que te ve y te entiende y siente compasión cuando te ve porque deberías ser feliz, pero eres una criatura triste y vacía, llena de odio y miedo. Con ella pasarías esta noche, evadiendo el silencio de esa música ruidosa, abultada y constante. Con ella, nada más importa. Ese cigarro a la cara y esa cerveza caliente son bendiciones. Todo es por una razón, pero pensar llena de vacío las cloacas de la cabeza. Asco, mucho asco. Con ella todo sería mejor. No vomites. Aguanta un poco más. 

martes, 21 de abril de 2015

Toc toc: Metáfora del amor

El amor en realidad es esa búsqueda de llenar nuestro vacío o es la verdadera apreciación de otra belleza humana.
¿Por qué cuando sabemos que mas lo necesitamos es cuando más le cerramos las puertas?
¿Qué será que lo que nos hace preferir vivir en esta casa que parece llena de eco; de un vacío por falta de calor, de pasión?
Vivimos con un constante toc toc en la puerta, pero perecemos sordos. Sordos intentando evitar ese llamado que con tanta fuerza toca. Evitando enfrentar la realidad de que hay algo bueno ahí afuera.
¿Cuántas veces hemos dejado a alguien tocando la puerta por ratos hasta dejarlos cansados?
Y lo peor de todo es que nos quejamos. Nos ponemos muchas cobijas, prendemos el fuego, buscamos no sentir frío, buscamos entrar en calor. Pero solo lo encontramos de manera artificial, no real, y así todas las cosas.
¿En que momento empezamos a sustituir la pasión por cuestiones materiales?
¿En que momento preferimos volvernos sordos que escuchar a quien nos busca?
¿En que momento nos dio tanto miedo que tenemos con seguro y alarma nuestras puertas?
¿Quién entró e hizo tanto daño que pusiste tantas barreras?
¿Acaso alguien entró y se robó algo; o mas bien, alguien entró y en el proceso rompió cosas? O será que el simple hecho de recibir a un desconocido nos hace desconfiar.
Porque no dejar una cortina abierta y permitirnos admirar el panorama.