viernes, 15 de mayo de 2015

Círculos viciosos

Regresas de ahí de donde no hay regreso y me dices que todo es diferente.
Que lo que viene no es el futuro sino el pretexto del pasado para jugar con nosotros.
Y entonces te creo porque no hay más que hacer pero sabes que es una mentira bien fabricada lo sabes tú y lo se yo ¿como lo sé?
Porque ambos la construimos, la regresamos de las cenizas para que nos vuelva a consumir para que  se lleve  esto que ni yo se que es aunque algunos le dicen esperanza.
Y nos tiramos en la cama de la vida  para ver cuánto podemos resistir a los besos del otro,a las caricias del otro  o cuanto tiempo pasa hasta que uno de los dos se harte de uno de los dos
Dime que es lo que disimulas cuando hablas entre dientes y de dientes para afuera.
Pero ven  que sin ti no puedo entender si eres lo mejor o lo peor que me pudo pasar.
Vivimos pensando en ser los mejores aunque ser lo peor no esta mal después de todo mal te conocí y mal me dejaras.

jueves, 14 de mayo de 2015

Un acto terrorista

Regresé a ella en julio. No sabía bien cómo desenvolverme pero estaba claro que debía hacer a un lado el rencor que sentía porque me dejó plantado en la fiesta de cumpleaños. Y la pasamos bien en ese reencuentro, nos besamos, nos abrazamos y todo eso. Yo hubiera preferido un espacio diferente a su lugar de trabajo para la reunión, pero las cosas se dieron así, espontáneamente, de hecho quedamos de vernos al día siguiente en una plaza comercial. Ella canceló la cita con un mensaje de texto ya que yo estaba ahí, esperándola. Dijo que se sentía cruda y desvelada. No le armé un lío y le dije que mejor descansara. Quedamos de volver a vernos pronto para embriagarnos juntos, aquello tardaría más de la cuenta.
A los pocos días del reencuentro, ella puso fotos de De-e en las redes sociales de su celular y me di cuenta que él era su prioridad emocional. No me sentí traicionado, a esas alturas ya sabía demasiado respecto a ese hombre, o si no demasiado, sí lo suficiente. Volví a distanciarme de Tania  con plena conciencia que ella me quería, pero no tanto como quería a De-e. Había que aceptar esa realidad. Me distancié y no le expliqué en ese momento por qué.
Esta no es una historia sobre el rencor, ya lo dije, aunque a estas alturas, ya ni siquiera sé si es una historia. Sólo escribo sobre separaciones y reencuentros; cuando ese amor parece fortalecerse llega algo y lo inmola, es un acto terrorista amar a Tania, pero nunca me he arrepentido de amarla así, aunque haya semejantes interrupciones también llegó el día en que acepté eso, a vivir nuestros momentos como si fueran los últimos, tal vez ello es lo que hace indestructible el sentimiento y mis emociones hacia ella, la mujer más hermosa del mundo.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Aquella noche te veías preciosa

Aquella noche que salimos te veías preciosa
yo sé que no te lo dije tanto como debería
moría de ganas por morder el cerezo de tu boca
me temblaban los labios como el Distrito Federal
el aire de los pulmones se me iba
y mi sangre corría a una velocidad
nunca antes experimentada
la noche era fría y tu piel
vestida de estrellas fue suficiente
para hablarle a los libros de ti
si yo te tuviera a mi lado
ni de pendejo dejaba que te fueras
saldría mi lado más romántico
el más bruto y también el más ingenioso
no dejaría que te pierdas en la bruma
que te ataca en la soledad
ni le daba descanso a tu oído
para decirte que eres preciosa
¿Siempre quieres que te lo diga?
Antes que ponerte triste te pondría
la voz tranquila y el corazón de nardo
de tu frente a las rodillas
te pondría a sudar
antes que darte motivos que te priven
del derecho de hacerte sentir mujer

martes, 12 de mayo de 2015

Estás aquí

En mi salon de introduccion a las ventas hay un hombre gay que me recuerda mucho a ti, y no porque sea hombre o se parezca a ti, si no porque tu acostumbras a tener amigos asi, y en la mañana, cuando hago mi mayor esfuerzo por no tenerte en mi cabeza, o por lo menos tenerte pero de una forma mas tenue para no extrañarte, lo miro y pienso en ti, en que si estuvieras aqui el seria tu amigo. Seguramente te sentarias cerca de el para reir mucho.
Es raro porque el no tiene nada que ver contigo, ni siquiera sabe que existes y de alguna manera siento un poco de celos combinado con el sentimiento de que te hecho de menos. Los celos no soy muy celosos, pienso que el es el tipo de persona que puede hacer que te olvides de mi en el momento. No porque te quiera ligar, ni porque me quieras engañar con el, es porque mantendria tu mente ocupada y quieta, lejos de mi, asi como siempre quiero lograrlo todas las mañanas contigo sin exito alguno.

viernes, 8 de mayo de 2015

No te vayas sin decir te quiero

Amor, quiero que sepas que recuerdo el sentir de tu cuerpo a lado mío cuando dormíamos; recuerdo tus músculos tan rígidos aun cuando estuvieras durmiendo, esos labios que tantas noches me embriagaron de placer.
Amor mío te recuerdo ahí parado frente al espejo que teníamos en el tocador, peinando tu cabello chino, arisco como siempre, indomable y aún así te veías bastante sexy; recuerdo cuando sonreías al despertar, me guiñabas un ojo y salías corriendo de la cama, desnudo si, pero ese no era un problema para nosotros, desde el principio desnudamos nuestras almas.
¡Ay, cariño! Te recuerdo como si hubiera sido ayer que aun te tenía en mis brazos, protegiendo tu sueño, alentando tu futuro. Te lloro como no tienes una idea, a veces tengo esos sueños en los que aun estas a mi lado, ¿te acuerdas? Ese viaje a la playa fue lo mejor que nos pudo haber pasado; o la vez que nos quedamos toda la noche en el carro viendo como llovía, incluso fue divertido como pasaba el tiempo tan lento, como si fuera nuestro fiel cómplice pues nunca me gustaba dejarte después de haber tenido un excelente día.
Amor prométeme que nunca te iras sin decir te quiero… Promete que todo será igual cuando nos volvamos a ver, que buscaremos las más bellas flores para plantarlas en esa casa que tu y yo construimos. Que tendremos un perro y dos gatos (porque sabes que yo amo a los felinos), y que siempre que este triste me abrazarás y serás mi propio refugio, mi guardián y mi amante.
Amor, no te vayas sin decir te quiero.

jueves, 7 de mayo de 2015

Las niñas buenas no duermen con extraños

Michelle no podía entenderlo. Sentía asco de sí misma cada vez que veía sus enormes ojos color café en el espejo del baño, pero no podía evitarlo, lo disfrutaba.
Aunque se conocían desde hacía cuatro años nada más, gracias a las embriagadas confesiones de su padre, los unía algo más que una relación impura.
Christian llegó a la casa sin nada más que un bolso de mano pequeño. Su melena amarilla desaliñada y su curtida piel morena, reflejaban el abandono que debía haber sufrido en el albergue infantil donde vivía.
La madre de Michelle, Emma, se horrorizó cuando le vio pisar con sus encharcadas botas, la fina alfombra del salón principal.Y desde ese momento, le odió con sentimiento, aunque fingiera como una perra fría frente al hombre que ambos compartían.
Pero Louis lo disfrutaba. Quería reivindicarse por haberle dejado a merced de las calles. Claro, eran tiempos distintos aquellos. Estar en la más prestigiosa universidad del país y haber concebido a un crio con la prostituta de turno no eran cosas que, digamos, se pudieran relacionar.
Michelle, en cambio, no sabía cómo debía ver a Christian. La diferencia de edad no era mucha. Ella tenía solo 12 y él 16, cuando se conocieron, pero sus padres jamás le prepararon para afrontar una situación como aquella, aunque el chico lo hiciera parecer fácil.
Desde que Christian pisó la lujosa morada de los Milton, las cosas siempre iban de viento en popa, obviando las indirectas de Emma gran parte del día.
Christian se adaptó muy bien desde el principio. Aprendió el oficio de su padre y rápidamente consiguió una posición importante en la empresa de la familia, aquella que Emma y Michelle solo veían a través de los papeles que Louis llevaba a casa.
Aprendió además a relacionarse con los empleados de la familia, como con Amelia, la señora regordeta que cocinaba los deliciosos pie de manzana que tanto disfrutaba, y hasta con Rodolfo, el anciano que se encarga de regar las plantas del jardín de enfrente.
Pero había algo más, algo oscuro que no encajaba, algo que ni Emma ni Louis podían siquiera sospechar.
Su pequeña hija, la luz de sus ojos, se metía silenciosamente por las noches entre las sábanas de la cama de Christian, en la cabaña frente a la piscina de la mansión donde vivían.
Eran encuentros silenciosos, pero salvajes. Christian era tan rudo como la mujer que le había golpeado por cada una de sus travesuras en el albergue para niños, y Michelle tan sumisa como la niña que siempre llevó el coqueto vestido que le obligaba a usar mamá.
Todo había comenzado esa tarde en la piscina de los Milton. Christian recién había cumplido diecinueve años. La rutina ya le hacía ver a Emma como la madrastra molesta pero tolerable y a Louis como el padre que buscaba recuperar los años perdidos.
Pero extrañamente, en los tres largos años llenos de lujo, diversión y placer que le rodeaban en aquella mansión,  nunca vio a Michelle como la hermanita que debió ser.
Y antes de que cayera la puesta de sol, lo hizo.
Sentía que Michelle le provocaba desde siempre. Lo veía en su mirada. Sentía como la chica le desvestía con solo verle pasar. Aunque aquello era solo el pretexto. Realmente era su delicado rostro angelical, su dulce aroma y su curvilínea y desarrollada figura, lo que despertaban sus institutos lujuriosos.
Y esa tarde, cuando no pudo resistirlo más, se abalanzó sobre ella dentro de la piscina y la tomó por la espalda, recostando con furia todo su ser sobre ella.
La chica se resistió al principio, pero cuando sintió el calor que rozaba entre sus muslos, se dejó llevar. Ninguno de los dos dijo nada durante la faena, no hubo si quiera un intercambio de miradas, simplemente sucedió.
Esa misma noche, en la cena, Michelle y Christian no mencionaron nada de lo sucedido. Ni esa noche ni las siguientes, aquellas en las que la rubia de solo quince años, se escapaba de su alcoba hasta refugiarse en el firme abdomen de su medio hermano.
Sabía que estaba mal, pero como bien decía mamá, ‘las niñas buenas no duermen con extraños’.